Neuralgia del pudendo

¿Qué es?

El dolor en el área perineal en general suele ser causada por la neuralgia del pudendo. Más frecuente en mujeres a partir de los 40 años.

​​​​​​​​El dolor en el área perineal (vulvovaginal, perianal, escrotal…) de causa no conocida constituye una de los motivos de consulta cada vez más común en las Unidades del Dolor. En estos casos, la neuralgia del pudendo puede ser la responsable del dolor perineal.​​​

El nervio pudendo es un nervio que se encuentra en la región pélvica y que inerva los genitales externos de ambos sexos, así como también los esfínteres de la vejiga urinaria y del recto.

Aunque su prevalencia no está bien establecida, se sabe que es más frecuente en mujeres que en varones y especialmente a partir de la cuarta década de la vida, si bien en nuestra experiencia lo vemos cada vez en individuos más jóvenes. Los pacientes suelen llegar después de después de haber visitado multitud de especialistas que han descartado patología orgánica a ese nivel: urólogos, ginecólogos y cirujanos del aparato digestivo/proctólogos, o bien desde fisioterapeutas que han iniciado el tratamiento del suelo pélvico con marcado componente miofascial.

Síntomas

El dolor generalmente es unilateral, se agrava sentado y  mejora de pie, empeorando a lo largo del día. Puede irradiar a cualquiera de las zonas inervadas por las tres ramas fundamentales del nervio pudendo: suelo pélvico, ano, vagina (escroto) y clítoris (pene). Es común que tengan que recurrir a donuts o flotadores para sentarse evitando presión sobre la zona de dolor. Pueden asociar estreñimiento, trastornos urinarios y disfunción sexual.

Causas

Entre los factores desencadenantes de esta neuralgia se encuentran traumatismos sobre la zona, estreñimiento severo, ciclismo, lesiones del músculo elevador y otros músculos del periné, cirugía previa de incontinencia urinaria (cistocele), infecciones, herpes, fístulas anales) y atrapamiento del nervio pudendo (Síndrome de Alcock).​

Tratamiento

Una vez identificado el problema solemos realizar bloqueos selectivos del nervio y de los músculos afectados con diversas sustancias según los casos: anestésicos, corticoides, toxina botulínica, hialuronidasa (para eliminar zonas de fibrosis). Se realizan con aparatos de neuroestimulación y si es preciso bajo control ecográfico. Los resultados con uno o dos tratamientos suelen ser muy buenos y permanentes.

Cuando existe un síndrome miofascial acompañante es importante completar el tratamiento con rehabilitación y fisioterapia del suelo pélvico.

En casos más rebeldes y especiales se puede recurrir a tratamientos con radiofrecuencia, cirugía para liberar el nervio o implante de sistemas de neuromodulación.

Desde fisiosport te podemos ayudar con:

  • Neuromodulación para trabajar el nervio y bajar el dolor.
  • Gimnasia abdominal hipopresiva para trabajar la musculatura del suelo pélvico.
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