¿Qué es la fascia?

Es una red tridimensional ininterrumpida que envuelve músculos, huesos y articulaciones protegiendo y manteniendo el cuerpo unido, dándole la forma que tenemos. El recorrido es continuo por lo que cualquier cambio estructural de la fascia en una determinada parte del cuerpo producirá restricciones en las partes distales. No solo afecta al aparato locomotor, sino también a sistemas como el respiratorio, cardiovascular y nervioso.

Es un tejido formado principalmente por colágeno (proteína que aporta al tejido fascial la capacidad de resistencia y protección frente a estiramientos excesivos), elastina (proteína que le dota de elasticidad en las zonas requeridas como tendones, piel, arterias…), y gel compuesto por polisacáridos (cuya función principal es rellenar el espacio entre las fibras).

Cualquier traumatismo físico o emocional, desde una simple torcedura o distensión muscular, hasta una fractura, pasando por procesos emocionales intensos, provocan cambios en la conformación tridimensional de la fascia, afectando a su movilidad.

Si esta movilidad se encuentra reducida, altera la calidad de la circulación sanguínea volviéndose lenta y pesada, llegando a provocar en casos extremos a una isquemia (reducción del flujo sanguíneo).

¿En qué consiste la inducción miofascial?

Es un concepto de tratamiento de lesiones del aparato locomotor, a base de técnicas de evaluación y tratamiento, con el objetivo de eliminar las limitaciones funcionales. La eliminación de las restricciones permite restablecer el equilibrio corporal, eliminar síntomas dolorosos y recuperar la función del aparato locomotor.

Las técnicas miofasciales aprovechan las propiedades coloidales del colágeno para influir en la forma de la fascia. También busca liberar las restricciones que no dejan al colagéno presentar su verdadera estructura. Éste es capaz de volver a su forma maleable original mediante fuerzas externas, en concreto mediante fuerzas mantenidas de compresión o estiramiento.

¿Donde está indicada la terapia miofascial?

  • Contracturas musculares
  • Tendinopatías
  • Roturas fibrilares
  • Algias vertebrales
  • Fascitis plantar
  • Adherencia de cicatrices
  • Trastornos viscerales
  • Cefaleas y migrañas
  • Disfunciones de la ATM
  • Fibromialgia

¿Cuáles son sus beneficios?

  • Elimina síntomas dolorosos.
  • Mejora la movilidad y la flexibilidad articular.
  • Restablece el equilibrio corporal
  • Devuelve la armonía al sistema nervioso, tisular y circulatorio.
  • Mejora la circulación de los anticuerpos.
  • Se incrementa el suministro sanguíneo hacia los sitios de la restricción a través de la liberación de la histamina, acelerando así el proceso de curación.

ALEJANDRO  CAMACHO

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