artrosis de manos

La artrosis de manos tiene tratamiento

«Esto es lo que hay, tómate un antiinflamatorio.» Es la frase que más escuchan nuestros pacientes con artrosis de manos cuando preguntan qué pueden hacer. Y entendemos la frustración, porque es cierto que la artrosis no se cura. Pero que no se cure no significa que no se pueda hacer nada. Hay mucho margen para reducir el dolor, ganar movilidad y seguir haciendo con las manos lo que necesitas hacer cada día.

¿Qué es la artrosis de manos?

La artrosis es el desgaste progresivo del cartílago que recubre las articulaciones. En las manos afecta sobre todo a tres zonas: las articulaciones más cercanas a las uñas (interfalángicas distales), las articulaciones intermedias de los dedos (interfalángicas proximales) y la base del pulgar, donde se conoce como rizartrosis. Es una de las formas de artrosis más frecuentes, especialmente en mujeres a partir de los 50 años, lo que sugiere una relación con los cambios hormonales de la menopausia.

Síntomas que conviene no ignorar

  • Dolor en las articulaciones de los dedos, que suele empeorar con el uso y mejorar con el reposo en fases iniciales.
  • Rigidez matutina, especialmente los primeros minutos tras levantarte.
  • Aparición de pequeños bultos óseos: los nódulos de Heberden (en las articulaciones distales) y de Bouchard (en las intermedias).
  • Pérdida de fuerza de agarre: cuesta más abrir un tarro, girar una llave o abrochar un botón.
  • En la rizartrosis, dolor concreto en la base del pulgar al pinzar o sujetar objetos con fuerza.

Si llevas semanas notando varios de estos síntomas, merece la pena valorarlo, porque cuanto antes se aborda, más fácil es frenar su impacto en el día a día.

Causas y factores de riesgo

La edad y la genética son los factores que más pesan: si tu madre o tu abuela tuvieron artrosis de manos, tienes más probabilidades de desarrollarla. El sexo también influye, con mayor prevalencia en mujeres. A esto se suman factores que puedes modular en parte: la sobrecarga repetida de las manos (trabajos manuales, ciertas aficiones), antecedentes de lesiones articulares previas y, en menor medida, el exceso de peso corporal.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico empieza con una exploración física y la historia clínica del paciente: dónde duele, cuándo aparece, qué lo alivia y qué lo empeora. La radiografía simple confirma el diagnóstico al mostrar el estrechamiento del espacio articular y los osteofitos característicos. En algunos casos se solicitan pruebas adicionales para descartar otras causas de dolor articular, como la artritis reumatoide, que requiere un abordaje distinto.

Tratamiento: lo que sí puede ayudar

Ejercicio terapéutico y terapia manual. Es la base de cualquier plan serio frente a la artrosis de manos. Mantener el rango de movimiento articular, fortalecer la musculatura que rodea la articulación y trabajar la destreza fina ayuda a reducir el dolor y a frenar la pérdida de función con el tiempo. El movimiento controlado no empeora la artrosis: la falta de movimiento sí.

Férulas y ortesis. Especialmente útiles en la rizartrosis, donde una férula de descarga durante actividades de fuerza —o por la noche, si hay dolor— puede reducir significativamente las molestias.

Adaptaciones ergonómicas. Utensilios con mangos más anchos, técnicas de protección articular y pequeños cambios en cómo realizas tareas cotidianas marcan una diferencia real en la carga que soportan tus articulaciones.

MBST: terapia de resonancia magnética terapéutica. En Fisiosport tratamos la artrosis de manos también con MBST, una tecnología que utiliza el mismo principio que la resonancia magnética de diagnóstico, pero aplicado con fines terapéuticos. El paciente se tumba, no nota nada durante la sesión —cada una dura en torno a una hora— y el campo magnético actúa estimulando el metabolismo de las células del cartílago y del hueso de la zona tratada. El protocolo se realiza en sesiones consecutivas, cuyo número se define en la valoración inicial según el grado de artrosis y la articulación afectada. Es importante ser realistas: el efecto sobre el tejido es progresivo, no inmediato, y no está indicada para todos los casos ni sustituye al ejercicio terapéutico, que sigue siendo la base del tratamiento. Por eso, antes de plantearla, valoramos siempre si tu caso encaja.

MBST

Medicación. El control del dolor con analgésicos o antiinflamatorios, especialmente durante los brotes, debe ser siempre pautado por tu médico.

Cirugía. Se reserva para casos avanzados en los que el tratamiento conservador ya no es suficiente, y siempre la valora el especialista en traumatología o cirugía de mano.

Qué puedes hacer tú en el día a día

Mantén las manos en movimiento de forma suave y regular, evita periodos largos de inmovilidad total, alterna actividad y descanso, y prueba el calor local antes de tareas que requieran más destreza —ayuda a reducir la rigidez—. Pequeños hábitos sostenidos en el tiempo suman más de lo que parece.

En Fisiosport empezamos por la valoración

La artrosis de manos no tiene cura, pero sí tiene tratamiento. Y el abordaje correcto —adaptado a tu fase, a tu actividad diaria y a tus objetivos— puede cambiar mucho tu calidad de vida. En Fisiosport no empezamos por la máquina ni por la receta genérica: empezamos por valorar tu caso concreto, y si encaja, lo combinamos con ejercicio terapéutico, terapia manual y, cuando está indicado, MBST.

Si la artrosis te está limitando en el día a día, escríbenos. Lo vemos juntos.

¡Gracias!